Belleza
Proporciones justas, espacio, ritmo. Sin excesos: lo necesario para que sea agradable de mirar y de leer.
Eztebe es Stéphane en euskera, el nombre que usaba mi abuela, mi amatxi. Lo he recuperado para mi actividad como autónomo; mi nombre completo, Stéphane Gamot, figura en presupuestos, facturas y aviso legal.
Crecí en Halsou, un pequeño pueblo entre Ustaritz y Cambo-les-Bains del que mi padre fue alcalde durante más de veinte años, a veinte minutos de Baiona, donde cursé parte de la secundaria. Después, treinta y cinco años lejos del País Vasco: Bélgica, Inglaterra, Yibuti, España, Alemania y otros rincones de Francia.
Fue en Bélgica donde empecé en el desarrollo web, hace casi veinte años, diseñando y programando sitios para autónomos y pymes. Tres títulos jalonan ese recorrido —en informática y después en desarrollo web— hasta un título equivalente a máster reconocido por el Estado francés, Expert en développement logiciel (experto en desarrollo de software), que corresponde a las funciones de ingeniero en desarrollo informático.
En 2026 volví al País Vasco, esta vez al sur: vivo y trabajo en Hondarribia, junto a Donostia, a unos minutos de Hendaia y de la frontera francesa. Mis clientes están en España, Francia y Bélgica; trabajo en remoto para toda Europa, incluidos Luxemburgo, Suiza y el Reino Unido.
Proporciones justas, espacio, ritmo. Sin excesos: lo necesario para que sea agradable de mirar y de leer.
Recorridos sencillos, transiciones suaves, tiempos de carga cortos. Nunca debe notarse que la interfaz lucha contra nosotros.
Código limpio, tipado, probado, documentado. Un sitio que se puede retomar dentro de dos años sin rehacerlo todo, conmigo o con otra persona.
El posicionamiento no es una capa que se añade al final: se decide en la arquitectura, las URL, los datos estructurados, la velocidad.
Cuando no programo: trail y bici por los senderos de la costa, kárate shotokan, yoga, fotografía en Donostia, buena mesa, y un pastor blanco suizo que me obliga a hacer pausas. Una vida sencilla y llena, que seguramente explica la calma que intento poner en mis interfaces.
Cuéntame tu proyecto, aunque sea en dos frases.